Home
Home : Spanish Literature
 » Las enseñanzas Zen del Maestro Xu Yun
 
 
previous page   Top   next page
 
 

Capítulo 3 - Alcanzando la iluminación, Página 10 de 11

 

2. Meditación en el sonido

Antes de comenzar esta instrucción, creo que es importante comprender la diferencia entre Huésped e Invitado.

En el Sutra Surangama, Arya Ajnatakaundinya pregunta, "¿Cuál es la diferencia entre permanente y transitorio?" Responde poniéndo de ejemplo al viajero que se detiene en una posada. El viajero cena, duerme, y después continua su camino. No se queda en la posada, paga su cuenta y se marcha, continuando su camino. Pero, ¿qué pasa con el posadero? El no va a ninguna parte. Sigue residiendo en la posada porque es ahí donde vive.

"Por lo tanto digo que, lo transitorio es el invitado y el posadero es el huésped", dijo Arya Ajnatakaundinya.

Y de ese modo identificamos a la miriada de pensamientos del ego que se levantan y caen en el flujo de conciencia como transitorios, viajeros que vienen y van, y que no deberían ser retenidos con investigaciones discursivas. Nuestro Yo Búdico es el huésped que permite a los viajeros pasar sin estorbar. Un buen huésped no detiene a sus invitados con charla ociosa cuando están listos para partir.

Por lo tanto, así como el huésped no lia el petate y se va con sus invitados, nosotros no deberíamos seguir nuestros pensamientos transitorios. Deberíamos simplemente dejarlos pasar, sin obstáculos.

Mucha gente se esfuerza en vaciar su mente de todo pensamiento. Esta es su práctica de meditación. Intentan no pensar. Piensan una y otra vez, "No pensaré." Esta es una técnica muy difícil y no es recomendada para principiantes. Realemente, el estado de "no-mente" que buscan es un estado espiritual avanzado. Hay muchos estados espirituales que deben precederle.

El progreso en Chan es bastante parecido a intentar escalar una montaña alta. Comenzamos abajo del todo. ¿Cuál es nuestro destino? No es la cima sino simplemente nuestro campo base, Campo 1. Después de haber descansado allí, continuaremos nuestro ascenso. Pero, otra vez, nuestro destino no es la cima, sino sencillamente el Campo2. Solamente alcanzamos la cima desde nuestro Campo final.

Desde luego nadie sueña con intentar escalar el Monte Everest en un ascenso rápido. ¡Y la cima del Chan es más alta que la del Everest! A pesar de todo, en Chan todo el mundo quiere empezar por el final. Nadie quiere empezar en el comienzo. Si los principiantes pudieran tomar un avión hasta la cumbre querrían hacerlo, pero esto no sería ser escalador, ¿no? El entusiasmo por el logro es lo que le hace a la gente intentar tomar atajos. Pero el viaje es el verdadero logro.

Un método mejor que intentar deliberadamente poner la mente en blanco mediante la prevención del surgimiento del pensamiento, es meditar en el sonido. En este método nos sentamos en calma y cuando escuchamos un sonido le dejamos, por así decirlo, entrar por una oreja y salir por la otra. Somos como buenos posaderos que no retienen a los invitados-pensamientos con charlas discursivas. Si escuchamos el claxon de un coche, sencillamente guardamos el ruido sin decirnos, "¡Este claxon parece el del Bentley del Sr. Wang! ¡Supongo que se va!" O si escuchamos afuera el grito de un niño, simplemente dejamos que el grito pase por nuestra mente sin decir, "¡Oh, este niño ruidoso! Desearía que su madre le enseñara mejores modales."

¿Saben?, en algunos estilos de Chan, es tradición golpear a alguien con un palo si comienza a mostrar signos de somnolencia. De un lado a otro de los pasillos hay alguien que patrulla con un palo. A nadie se le permite moverse o hacer ruidos al respirar o, ¡no lo quiera dios!, hacer gestos de somnolencia. ¡El compañero del palo le golpeará! Esto es estúpido y, en verdad, viola el Quinto Precepto de no violencia.

¿Qué debemos hacer con una monja o sacerdote ancianos que comienzan a dormirse en en la Sala de Meditación? ¿Deberíamos golpearles con un palo? ¿Estamos confundiendo pereza con somnolencia? Quizás la persona somnolienta se ha pasado la noche atendiendo a los enfermos. ¿Deberíamos castigarle si, en su agotamiento, comienza a dejarse llevar por el sueño? No. Deberíamos ofrecerle un té fuerte. Si quiere reanimarse, se toma el té. Pero si se toma un pequeño sueño deberíamos dejarle descansar. Quizás el ruido en la respiración de una persona, o el desasosiego, sean en relidad el síntoma de una enfermedad. ¿Deberíamos castigar a una persona enferma y aumentar su malestar? No. Este no es el camino Chan.

¿Qué deberíamos hacer una vez, por supuesto, que estemos seguros de que su ruido no viene de la fatiga o la enfermedad? Deberíamos utilizar el sonido de su respiración o sus movimientos como utilizamos el sonido del claxon de un coche o el grito de un niño. Deberíamos registrar el ruido sin pensar para nada en él. No deberíamos permitir que nuestro ego se implique en el ruido. Dejarlo pasar a través de nuestras mentes libres, como un invitado en una posada. Un invitado entra y se marcha. No hurgamos en las pertenencias del invitado. No le detenemos con chismes o con una charla insustancial.

El Buddha le pidió una vez a Manjushri que escogiera entre los distintos métodos de alcanzar la iluminación. "¿Cuál es el mejor?" preguntó. Manjushri escogió sin dudar el método del Bodhisattva Avalokiteshvara de utilizar la facultad de respirar como el mejor.

Recuerden siempre que cuando se medita sobre el sonido es esencial eliminar el ego del proceso de escuchar, y dejar al no-crítico Yo Búdico registrar el sonido que entra por nuestras orejas. Allá donde lo hagamos, hacemos de ese un lugar un Bodhimandala, un lugar sagrado en el que se puede conseguir la iluminación.


Alcanzando la iluminación, Página 10 de 11

 

previous page   Top   next page
 
 
Last modified: July 11, 2004
©2004 Zen and The Martial Arts
inf@zatma.org